Manifiesto vs Manifiesto
de Susana Torres Molina. Dirección. Teatro Becket. CABA.

El cuerpo es la intención, el proceso, el resultado.
La exploración dramática partió de un texto previo, escrito por la autora, el
Manifiesto apócrifo de Rudolf S. (artista austriaco que formó parte del
accionismo vienés, movimiento muy transgresor del body art, que tuvo lugar
entre 1965-1970) Ahí él anticipa sus intenciones de "saltar al vacío" y de
experimentar su cuerpo como ritual. Se intenta confrontar esa poética exacerbada
con las manifestaciones de los
tres actores, que exponen -desde un espacio íntimo,
confesional- sus descubrimientos, en cuanto a ese Cuerpo que se les
revela ajeno, asombroso e inquietante por su autonomía. Y que parece empeñado
en susurrarles al oído: El drama es siempre el mismo y para todos.

Los
actores dan cuenta de los interrogantes, las dudas, las discrepancias con que
se enfrentan ante el encare del Manifiesto
de Rudolf Schwarzkogler.
¿Cuál es el límite del arte? ¿Verdad o simulacro? Y ante la problemática
de sus propios cuerpos "domesticados". Cada uno de ellos expresa distintos
puntos de vista, desde lo psicológico, lo estético, lo ético, y también desde
sus experiencias "personales". Se utiliza material fílmico de los accionistas
vieneses y de acciones creadas para este espectáculo. El eje temático es
siempre el cuerpo y el arte con
sus múltiples resonancias y conexiones. Realidad y ficción, entrelazadas, para
dar a luz un hecho artístico, que no es del todo, ni lo uno ni lo otro.

Partimos de la base de lo rizomático, en donde la organización de los elementos
no sigue líneas de subordinación jerárquica sino que cualquier elemento puede
afectar o incidir en cualquier otro. Todo cambia y nada cambia a la vez, es el
actor que le da vida al espacio y lo modifica.
